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martes, 23 de agosto de 2011

Mis daños colaterales. Parte 1

Cuando dejas de convivir con un hombre que te maltrata tu prioridad es sobrevivir, por que normalmente  -al menos en mi caso- los daños psicológicos que te causa, te inhabilita para pensar en futuro y para tener objetivo alguno. Digamos que yo me sentí desorientada, confundida, mareada y "mazada" mentalmente. Es como salir de una larga enfermedad que te ha dejado "hecha polvo" (quiero que el lector pueda sentir en su propio cuerpo el estado de malestar en el que estoy tratando de describirle).


Cuando la seguridad de la orden de protección empieza a hacer efecto comienzas a hacer una valoración de lo muy destrozada que está tu vida, de que tú dejaste de ser tú y de que tu alma ya no habita en tu cuerpo. Cuando estás débil es muy fácil que vuelvas a caer en las redes de Los Anclas, es quizás, el momento más delicado en el que tienes que hacer acopio de fuerzas para continuar con tu batalla personal de abandonar a esa persona que no te quiere y que nunca te ha querido, que sólo te utiliza como fin de demostrarse lo genial que él es y lo mierda que eres tú, sólo por ser una mujer. Una mujer débil, que tiene la culpa de todas las desgracias que ocurren en tu vida. La crueldad de Los Anclas es increíble, no tiene fin y siempre puede llegar a ser superior en cada momento. 

Imagínate algo así...durante la fase de enamoramiento El Ancla quiere saber mucho sobre tí, te hará muchas preguntas, si tienes muchos o pocos amigos, cual es el tipo de relación que mantienes con tus familiares, con tus vecinos...vamos que se hará un mapa mental de como te relacionas con el mundo, quizás no lo haga de forma consciente...pero lo cierto es que todo eso lo utilizará contra tí en cuanto empieces a darte cuenta de que no es tan maravilloso como te ha hecho creer, de que en su historia de vida hay muchas partes que no te ha contado. Un Ancla tiene una historia de vida, a veces como un puzzle incompleto, sabes que te faltan piezas... pero él sabe ganarse tu confianza, como ha sabido ganarse la confianza de todas las mujeres con las que ha estado antes. Rara será la vez que no haya engañado antes a otra mujer. Voy a lo que iba a contarte...imagínate que le cuentas que en la infancia viviste un episodio traumático con un familiar tuyo (sí, puedes ponerte en lo peor...) El Ancla te dirá en algún momento algo del estilo "Te vas, seguro que irás junto a X, para que pueda seguir f.... como lo hacía"....


Dejo este espacio en blanco para tu reflexión y para tu introspección personal...



La crueldad no tiene fin para Los Anclas, no tienen límites y les da igual todo, todo menos que los de fuera de tu jaula se enteren de quienes son en realidad. A Los Anclas les importan mucho la imagen que proyectan. Mientras la suya brilla...la tuya poco a poco va desapareciendo del espejo...


Imagen obtenida del blog http://blogsdelagente.com



Viajera Incansable

lunes, 14 de febrero de 2011

Enamorada de la Vida



Yo ya no soy una víctima, por que fui capaz de dejar atrás todas las cárceles que con "tu amor" creaste para mí. Deje de ser propiedad tuya cuando entendí que mi hijo necesitaba un padre, pero no un padre cualquiera, un padre que le enseñase valores que el día de mañana le sirviesen para ser mejor hombre. Valores que hacen que su vida sea la vida que él tanto se merece: una vida de tranquilidad, disfrutando su infancia en un entorno de amor, de paz, carente de riesgos, de gritos, de menosprecios. Lejos del alcohol y las drogas, lejos del odio, de los celos...lejos de las jaulas que instalaste en nuestras vidas para mantenernos alejados de una vida real. Por que la vida real, es algo más de lo que tú nos ofreciste.

Y me doy cuenta que cuanto menos víctima soy, más libre me siento, por que cada vez siento menos hacia tí. Atrás quedo la pena de los primeros meses, atrás quedo la tristeza y la sensación de haber fracasado como madre y como persona, atrás queda la culpa, atrás como LASTRE QUE LANZAS POR LA BORDA y VES COMO SE HUNDE EN EL FONDO DEL MAR. Atrás se queda la sensación de que soy una víctima tuya y de esta sociedad en la que te escondes.

Y son mis cicatrices, señales de la batallas, que perdí una y otra vez, y que a pesar de ello, volví a ponerme en pie para volver a intentarlo. Con el tiempo me demostraré a mi misma que la violencia no engendra violencia y que he podido hacer de este pequeño un hombre, un hombre libre. Recordemos siempre que la violencia no siempre gana y que aunque la justicia a veces parece no serlo, siempre habrá una JUSTICIA que estará por encima de esta. 

Lo que siento es que este miedo, viene y va, a lo largo de la vida, aparece y desaparece. Siempre está ahí esperando la debilidad. Es una lucha que no acaba. Una lucha que te deja algo descolocada en función del estado de ánimo. Sentimientos contrariados de lástima, de miedo, de perdón, de rabia...sentimientos al fin y al cabo por que somos humanos y no accesorios de la vida misma. Yo no quiero estar de paso en la vida...quiero vivirla...quiero ver a mi hijo crecer...verle sonreir y escuchar como me dice que me quiere. Quiero verle jugar y verle siendo lo que realmente es...un niño. Quiero verle feliz, sin estar de paso en la vida.

Hoy es el Día de los Enamorados y nunca he estado tan enamorada de la vida como lo estoy hoy.

Viajera Incansable.

viernes, 14 de enero de 2011

Cuando dejas tu Ancla atrás- Entrada muy triste

La ignorancia a veces no entiende que dejar la senda del maltrato no es tan fácil como parece o como les parece a los demás. Es muy fácil decir "sólo tienes que dejarlo".

Está claro que cada mujer es una situación y una persona diferente, no se trata de cuestiones de fortaleza, ni de educación, ni su madurez. Incluso hay ocasiones que ni siquiere el soportar tiene relación con tener o no hijos. Intervienen numerosos factores de toda índole, no podría enumerarlos, mis conocimientos en todos los niveles son todavía muy pobres. No conozco con exactitud la opinión de cada una de las ramas que envuelven a la violencia de género (Derecho, Psicología, Educación) y lo cierto es que existen estudios, pero como digo, todavía estoy muy verde en este tema. Me encantaría  que el día de mañana pudiese dar mi aportación formal y ayudar a otras mujeres. Me gustaría hacerlo desde el conocimiento íntegro de cada uno de los mecanismo, conocer sus raíces para poder tratar sus ramas. Poseo una experiencia, pero no quiero dar mi ayuda como una víctima que ayuda a otra víctima. Ya no me siento víctima, aunque a veces, cuando recuerdo determinados episodios, no puedo evitar emocionarme como espectadora de mi propios recuerdos. Y a veces no puedo evitar volver a sentir como si de una regresión se tratase.

Todavía hoy hago balance de todo lo que he perdido en mi barco, valoro cada cosa que conseguí mantener a flote en cada uno de los naufragios, pero a veces no es suficiente. Esto es una lucha constante, conmigo misma y a veces cuesta mucho luchar contra la apatía y la tristeza, que se empeñan una y otra vez en llamar a la puerta. El maltrato te deja muy tocada como persona, ya no como madre, ni como pareja, si no como ser individual.

Sientes que has fallado en la co-responsabilidad de mantener a flote una familia, de procurarle un padre ideal a tus hijos, que le has fallado a tu libertad por que en algún momento la extraviaste y te dejaste encadenar. FRACASO. Es la palabra que se deposita invisiblemente en tu interior. Tener niños con tu maltratador te ata de por vida a él, cada visita al Punto de Encuentro Familiar, es una lucha. Cada día en el que piensas que tu hijo va a quedarse a solas con él es un infierno. Y quizás este padre no le haya hecho nada a su hijo y pregunto: ¿Quién me asegura a mí que no utilizará a mi hijo como títere para tratar de seguir ejerciendo su poder destructivo? . Un maltratador es un enfermo que no recibe tratamiento en esta sociedad actual.

La colocación de la venda en los ojos al símbolo de la Justicia fue un acto muy acertado. La Justicia ha avanzado a pasos agigantados en cuanto a la violencia de género, pero todavía queda mucho por hacer. A todos nosotros, nos queda tanto por hacer. Quizás yo, a pesar de ser joven,  no llegue a verlo. Quizás mi hijo y yo tengamos que servir de conejillos de indias para que las siguientes y sus niños tengan una herencia más abundante. Y sé que queremos más y que siempre pedimos más, pero es que sólo tengo una vida y pertenezco a esta sociedad, por lo tanto mi vida también cuenta. Me ha costado mucho volver a dibujarme en este mundo, después de haber desaparecido del todo. Cada día de lucha es un día de energía gastada y hay épocas, en que a veces te sientes cansada. Menos mal que siempre pasa y cada época es una reafirmación de que vas por el buen camino.

La canción de Manuel Carrasco "Que nadie" es un reflejo muy fiel de como te sientes cuando ya estás hundida: "se engancho a la pena, se aferro a la soledad, ya no mira las estrellas, mira sus ojeras, cansada de pelear...esperando a que vuelva su dignidad". Aunque pase el tiempo hay momentos en que te sientes vacía y en stand by, esperando a que llegue algo, sin saber muy bien el qué.

He estado leyendo un artículo sumamente interesante: "La Violencia de Género. Entre el concepto jurídico y la realidad social." de María Luisa Maqueda Abreu. Catedrática de Derecho Penal. Universidad de Granada. Os va a ser de mucha utilidad. O al menos eso espero.

Hoy Viajera, está algo cansada. Mañana será otro día.